Toma de decisiones y Resolución de conflictos

Normalmente, ante decisiones importantes, es habitual que surjan intensas emociones y sensaciones, bloqueos, inseguridades, miedos (sobre todo a equivocarnos) y sentimientos de responsabilidad que puedan sobrepasarnos. Como resultado de esto, aparece el bloqueo o la procrastinación (postergación crónica) en la toma de decisiones. Esto da lugar a que lleguemos a paralizar decisiones importantes que deberíamos tomar o, por otra parte, a precipitarnos en la toma de decisiones importantes para evitar la angustia que nos produce afrontarlas.

En cuanto a los conflictos, al hablar de ellos nos solemos referir a situaciones de disputa o divergencia en las que existe una contraposición de intereses, necesidades, sentimientos, objetivos, conductas, percepciones, valores y/o afectos entre individuos o grupos que definen sus metas como mutuamente incompatibles. Asociamos el conflicto a connotaciones negativas pero, en realidad, lo que estamos definiendo con esas connotaciones no es el conflicto per se, sino las consecuencias de un conflicto mal resuelto o, directamente, no resuelto.